Pan y Rosas

Teresa Flores

Somos Pan y Rosas Teresa Flores

La agrupación de mujeres Pan y Rosas (Teresa Flores) nace a principios del año 2009, con compañeras de Clase contra CLase junto a estudiantes, pobladoras y trabajadoras independientes, con quienes discutimos y decidimos dar la lucha por el derecho al aborto y los derechos de las mujeres trabajadoras. Pan y Rosas -Teresa Flores considera que la lucha contra la opresión de las mujeres es, también, una lucha anticapitalista, y que por eso, sólo la revolución social encabezada por millones de trabajadoras y trabajadores en alianza con el pueblo pobre y todos los sectores oprimidos por este sistema, que acabe con las cadenas del capital, puede sentar las bases para la emancipación de las mujeres.

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8 DE MARZO DE 1913 : El día de la mujer

Posted by Pan y Rosas On Marzo - 30 - 2009

Alexanddra Kollontai

¿Qué es el día de la mujer? ¿Es realmente necesario? ¿No es una concesión a las mujeres de clase burguesa, a las feministas y sufraguistas? ¿No es dañino para la unidad del movimiento obrero? Esas cuestiones todavía se oyen en Rusia, aunque ya no en el extranjero. La vida misma le ha dado una respuesta clara y elocuente a estas preguntas.

El día de la mujer es un eslabón en la larga y sólida cadena de la mujer en el movimiento obrero. El ejército organizado de mujeres trabajadoras crece cada día. Hace veinte años las organizaciones obreras sólo tenías grupos dispersos de mujeres en las bases de los partidos obreros… Ahora los sindicatos ingleses tienen más de 292.000 mujeres sindicadas; en Alemania son alrededor de 200.000 sindicadas y 150.000 en el partido obrero, en Austria hay 47.000 en los sindicatos y 20.000 en el partido. En todas partes, en Italia, Hungría, Dinamarca, Suecia, Noruega y Suiza, las mujeres de la clase obrera se están organizando a sí mismas. El ejército de mujeres socialistas tiene casi un millón de miembros. ¡Una fuerza poderosa! Una fuerza con la que los poderes del mundo deben contar cuando se pone sobre la mesa el tema del coste de la vida, el seguro de maternidad, el trabajo infantil o la legislación para proteger a las trabajadoras.

Hubo un tiempo en el que los hombres trabajadores pensaron que deberían cargar ellos solos sobre sus hombros el peso de la lucha contra el capital, pensaron que ellos solos debían enfrentarse al «viejo mundo» sin el apoyo de sus compañeras. Sin embargo, como las mujeres de clase trabajadora entraron en las filas de aquellos que vendían su trabajo a cambio de un salario, forzadas a entrar en el mercado laboral por necesidad, porque su marido o padre estaba en el paro, los trabajadores empezaron a darse cuenta de que dejar atrás a las mujeres entre las filas de «no-conscientes» era dañar su causa y evitar que avanzara. ¿Qué nivel de conciencia posee una mujer que se sienta en el fogón, que no tiene derechos en la sociedad, en el estado o en la familia? ¡Ella no tiene ideas propias! Todo se hace según ordena su padre o marido…

El retraso y falta de derechos sufridos por las mujeres, su dependencia e indiferencia no son beneficiosos para la clase trabajadora, y de hecho son un daño directo hacia la lucha obrera. ¿Pero cómo entrará la mujer en esa lucha, como se la despertará?

La socialdemocracia extranjera no encontró la solución correcta inmediatamente. Las organizaciones obreras estaban abiertas a las mujeres, pero sólo unas pocas entraban. ¿Por qué? Porque la clase trabajadora al principio no se percató de que la mujer trabajadora es el miembro más degradado, tanto legal como socialmente, de la clase obrera, de que ella ha sido golpeada, intimidada, acosada a lo largo de los siglos, y de que para estimular su mente y su corazón se necesita una aproximación especial, palabras que ella, como mujer, entienda. Los trabajadores no se dieron cuenta inmediatamente de que en este mundo de falta de derechos y de explotación, la mujer está oprimida no sólo como trabajadora, si no también como madre, mujer. Sin embargo, cuando los miembros del partido socialista obrero entendieron esto, hicieron suya la lucha por la defensa de las trabajadoras como asalariadas, como madres, como mujeres.

Los socialistas en cada país comienzan a demandar una protección especial para el trabajo de las mujeres, seguros para las madres y sus hijos, derechos políticos para las mujeres y la defensa de sus intereses.

Cuanto más claramente el partido obrero percibía esta dicotomía mujer/trabajadora, más ansiosamente las mujeres se unían al partido, más apreciaban el rol del partido como su verdadero defensor y más decididamente sentían que la clase trabajadora también luchaba por sus necesidades. Las mujeres trabajadoras, organizadas y conscientes, han hecho muchísimo para elucidar este objetivo. Ahora el peso del trabajo para atraer a las trabajadoras al movimiento socialista reside en las mismas trabajadoras. Los partidos en cada país tienen sus comités de mujeres, con sus secretariados y burós para la mujer. Estos comités de mujeres trabajan en la todavía gran población de mujeres no conscientes, levantando la conciencia de las trabajadoras a su alrededor. También examinan las demandas y cuestiones que afectan más directamente a la mujer: protección y provisión para las madres embarazadas o con hijos, legislación del trabajo femenino, campaña contra la prostitución y el trabajo infantil, la demanda de derechos políticos para las mujeres, la campaña contra la subida del coste de la vida…

Así, como miembros del partido, las mujeres trabajadoras luchan por la causa común de la clase, mientras al mismo tiempo delinean y ponen en cuestión aquellas necesidades y sus demandas que les afectan más directamente como mujeres, amas de casa y madres. El partido apoya esas demandas y lucha por ellas… Estas necesidades de las mujeres trabajadoras son parte de la causa de los trabajadores como clase.

En el día de la mujer las mujeres organizadas se manifiestan contra su falta de derechos. Pero algunos dicen ¿por qué está separación de las luchas de las mujeres? ¿Por qué hay un día de la Mujer, panfletos especiales para trabajadoras, conferencias y mítines? ¿No es, en fin, una concesión a las feministas y sufraguistas burguesas? Sólo aquellos que no comprendan la diferencia radical entre el movimiento de mujeres socialistas y las sufraguistas burguesas pueden pensar de esa manera.

¿Cuál es el objetivo de las feministas burguesas? Conseguir las mismas ventajas, el mismo poder, los mismos derechos en la sociedad capitalista que poseen ahora sus maridos, padres y hermanos. ¿Cuál es el objetivo de las obreras socialistas? Abolir todo tipo de privilegios que deriven del nacimiento o de la riqueza. A la mujer obrera le es indiferente si su patrón es hombre o mujer.

Las feministas burguesas demandan la igualdad de derechos siempre y en cualquier lugar. Las mujeres trabajadoras responden: demandamos derechos para todos los ciudadanos, hombres y mujeres, pero nosotras no sólo somos mujeres y trabajadoras, también somos madres. Y como madres, como mujeres que tendremos hijos en el futuro, demandamos un cuidado especial del gobierno, protección especial del estado y de la sociedad.

Las feministas burguesas están luchando para conseguir derechos políticos: también aquí nuestros caminos se separan: para las mujeres burguesas, los derechos políticos son simplemente un medio para conseguir sus objetivos más cómodamente y más seguramente en este mundo basado en la explotación de los trabajadores. Para las mujeres obreras, los derechos políticos son un paso en el camino empedrado y difícil que lleva al deseado reino del trabajo.

Los caminos seguidos por las mujeres trabajadoras y las sufraguistas burguesas se han separado hace tiempo. Hay una gran diferencia entre sus objetivos. Hay también una gran contradicción entre los intereses de una mujer obrera y las damas propietarias, entre la sirvienta y su señora… Así pues, los trabajadores no deberían temer que haya un día separado y señalado como el Día de la Mujer, ni que haya conferencias especiales y panfletos o prensa especial para las mujeres.

Cada distinción especial hacia las mujeres en el trabajo de una organización obrera es una forma de elevar la conciencia de las trabajadoras y acercarlas a las filas de aquellos que están luchando por un futuro mejor. El Día de la Mujer y el lento, meticuloso trabajo llevado para elevar la auto-conciencia de la mujer trabajadora están sirviendo a la causa, no de la división, sino de la unión de la clase trabajadora.

Dejad que un sentimiento alegre de servir a la causa común de la clase trabajadora y de luchar simultáneamente por la emancipación femenina inspire a las trabajadoras a unirse a la celebración del Día de la Mujer.

Alexandra Kollontai fue una de las principales figuras del feminismo revolucionario. Formó parte del primer Gobierno bolchevique, con Lenin y Trotsky y escribió numerosos trabajos sobre la mujer, entre los que destacamos: Los fundamentos sociales de la cuestión femenina (1909), La sociedad y la maternidad (1921) y Autobiografía de una mujer sexualmente emancipada (1926) El presente artículo fue publicado el 17 de febrero de 1913 en el nº 40 de «Pravda». Texto traducido del inglés por Diana Morales.

Las perspectivas de clase y género en la lucha de las mujeres*

Posted by Pan y Rosas On Marzo - 30 - 2009

María Rojas

A lo largo del siglo XIX y XX, el movimiento feminista pasó por diferentes etapas, corrientes y diversas agrupaciones en todo el mundo. Desde movimiento de mujeres, otros abiertamente feministas, algunos de obreras, de mujeres militantes, otros de sectores medios y altos, que revelan la diversidad de ideas y políticas de las mujeres en distintas épocas de la historia, su composición y el momento político.

El movimiento en sus dos grandes olas tuvo que dialogar con las principales corrientes políticas y estratégicas que planteaban la liberación de la humanidad y la transformación social. Desde la revolución francesa, el movimiento de mujeres tomó caminos crecientes hacia la conformación de movimiento político, tomando ideas radicalizadas del liberalismo, para plantear la lucha por la igualdad y el reconocimiento de la mujer como ciudadana; después pasó a construir sus teorías desde corrientes como el anarquismo, el socialismo utópico, el marxismo, que fueron desde perspectivas cuestionadotas del conjunto de la sociedad, cuestionando la naturalidad de la subordinación de las mujeres, el matrimonio, las desigualdades y pasando a explicar de fondo sus raíces, sobretodo éste último, el marxismo, al plantear una teoría para explicar los orígenes del sometimiento de las mujeres en la sociedad de clases, que lo planteó ligado a la existencia de la propiedad privada y la familia patriarcal.

Esta explicación de Engels, en su obra El origen de la familia, la propiedad privada y el Estado, en la conocida frase “El primer antagonismo de clase aparecido en la historia coincide con el desarrollo del antagonismo entre hombre y mujer en la monogamia, y la primera opresión de clase con la del sexo femenino por parte del masculino”, dio cuenta de la necesaria relación de las opresiones de clase y género. En este sentido, concuerda con la acumulación de experiencias que las clases empezaban a hacer en lucha por sus intereses en los albores del capitalismo, nuevo sistema de producción social y económico, porque el campesinado, pasaba la posta a la clase obrera, que comenzaba a incorporarse y nacer como clase. La burguesía que había cumplido un rol de progreso dejó de cumplirlo, y la expresión más dura fue que con el desarrollo de las fuerzas productivas, en que las mujeres y los niños se incorporaron como mano de obra precaria, teniendo que vender su fuerza de trabajo y someterse a las peores condiciones de vida.

La revolución francesa que había visto luchar a las mujeres codo a codo, desde las campesinas pobres, mujeres del pueblo hasta las señoras ilustradas, por el pan, la igualdad y la libertad, fueron separadas por las nuevas condiciones que impuso la realidad de la lucha de clases, que las separó en distintos lados de la barricada en la Comuna de París, cuando las mujeres y hombres de la clase obrera y el campesinado pobre, constituyen la primera experiencia de doble poder y gobierno obrero del mundo tras enfrentarse duramente al ejército de las potencias burguesas. Las mujeres de este acontecimiento fueron recordadas después como las petroleuses o incendiarias, mujeres tildadas de peligrosas que actuaron tomando las armas para enfrentarse a las del otro bando.

Desde estos acontecimientos, la unidad de las mujeres en la lucha por su emancipación, que había comenzado a constituirse como movimiento social y político, nunca más pudo estar planteada hasta el final. Desde aquí nunca más las mujeres pudieron defender hasta el final sus derechos y su emancipación sin distinguirse entre clases porque mientras unas luchaban por acceder a la propiedad privada y la educación, otras simplemente no accedieron a estos derechos y se vieron envueltas en condiciones de vida radicalmente distintas. No hablamos de que naciese una enemistad caprichosa entre las mujeres, sino del cambio concreto que significó para las mujeres ilustradas pasar a ser mujeres privilegiadas con derechos civiles, mientras las trabajadoras y las pobres tenían que cuestionar mucho más que un derecho político para plantear su emancipación, tenían que comenzar a enfrentar el capitalismo.

Los intereses de la clase obrera, opuestos a los de la burguesía, dividieron en concreto los intereses de las mujeres, aunque no dejara de existir la opresión cultural, material, económica que recae sobre las mujeres, ya de carácter milenaria. Pero esta opresión concretamente se transformó. Por lo tanto, si bien la opresión podía recorrer las diferentes clases sociales, la explotación dividía a las mujeres entre una y otra clase, haciendo diverger sus intereses.

El desarrollo, las crisis y las guerras del capitalismo durante el siglo XX, hicieron evidentes las diferencias y divisiones sociales de forma extrema. Los procesos más agudos, las revoluciones, echaron por tierra la estabilidad capitalista y pusieron realmente a prueba las estrategias de liberación de los oprimidos. Mientras la guerra dividió a las mujeres y al movimiento feminista, entre las oprimidas de una nación y las imperialistas de otra que la oprimió, las revoluciones, dividieron a las mujeres en clases sociales contrapuestas, dando cuenta estos acontecimientos agudamente de las contradicciones de la sociedad. La lucha por la liberación de las trabajadoras, las campesinas y pobres, junto a sus hermanos explotados y oprimidos, amenazaba poner fin al poder de la clase dominante y poner fin al poder tanto de mujeres como de hombres asentados en el poder capitalista. Muchas huelgas de mujeres, nos hacen recordar el carácter de clase de sus luchas, porque si bien el movimiento sufragista fue una lucha que convocó a todas las mujeres, las mujeres trabajadoras ya comenzaban a luchar por sus condiciones de vida en importante huelgas que nos recuerda el 8 de marzo. “acción organizada por mujeres obreras del siglo XIX como en el 8 de marzo de 1857, en Nueva York, las obreras de la fábrica textil pararon por la demanda contra las 12 horas de trabajo y los salarios miserables. En 1909, medio siglo más tarde, 140 jóvenes obreras murieron calcinadas en la fábrica textil donde trabajaban. En 1912, en la ciudad de Lawrence, en EEUU, la huelga conocida como “Pan y Rosas”, culmina en un triunfo sindical tras la matanza de sus hijos por la policía. Una pancarta de las trabajadoras, se dice, llevaba la consigna “queremos el pan pero también queremos las rosas”. La mismísima revolución rusa, unos años más tarde, en febrero, en que es el 8 de marzo, es comenzada por las movilizaciones de las mujeres trabajadoras en huelga. Estas experiencias nos plantean el carácter de la lucha de las mujeres, que cruzó el género y la clase.

Desdeñar hoy las experiencias de la historia es de una profunda ceguera. Hoy mientras una nueva crisis económica internacional en curso, golpea en todo el mundo con diferentes magnitudes, comienza nuevamente a poner en jaque la estabilidad capitalista y sacar a flote contradicciones importantes como es la supuesta naturalidad del capitalismo como sistema social, que los Estados democráticos hagan patente su carácter de clase, burgués, al poner grandes sumas en los bolsillos de los empresarios evitando sus quiebras. Y pone en discusión al neoliberalismo como modo de ordenamiento de la economía capitalista, lo que abre perspectivas para potenciar crisis políticas y sociales, y permea las conciencias de las masas con la experiencia concreta de sus efectos y consecuencias. Comienza a abrirse terreno una vez más para que quede demostrado que la clase dominante manda para sí y los que gobiernan sus intereses lo demuestran, al salvar la estabilidad y sus ganancias, que están en primer orden de prioridad y que las más golpeadas con la cesantía y la miseria dentro de la clase trabajadora y el pueblo pobre, volvemos a ser las mujeres.

Desde los 70` con una oleada de procesos revolucionarios en todo el mundo y la segunda ola del movimiento feminista, en que hombres y mujeres de la clase trabajadora y el pueblo pobre dieron todo de sí, no hemos tenido tras la derrota, más que 30 años de ofensiva neoliberal, con dictaduras en Latinoamérica y una ofensiva neoliberal contra la clase obrera, que dieron nuevos aires al capitalismo. En los 80 y 90, si bien las mujeres se organizaron en movimientos por los derechos humanos y contra la dictadura, la coptación como método de regeneración de los regimenes, fue multiplicada en todo el continente. En el movimiento feminista se produjo también la fragmentación del movimiento social y las corrientes que en los 70` fueron hegemónicas, sucumbieron junto a las organizaciones que le dieron sustento. En los 80` el desarrollo de las ONG, con la inversión del imperialismo y los organismos internacionales, fueron ocupando el terreno que se abrió, para apoyar a los Estados democráticos que comenzaban a gobernar. El feminismo se dividió entre las autónomas de las instituciones y las institucionalizadas, con viejas militantes y las surgidas estos años, que tuvieron que adaptarse a la nueva situación, tras la pérdida de hilos de continuidad con los 70`. Los encuentros de mujeres feministas las reencontraron, sobretodo el del 81`, que realizó discusiones sobre como se encontraba el movimiento feminista, acordando retomar la actividad pero sobre bases fragmentadas y múltiples estrategias. Toda la estrategia del movimiento feminista se vio sumergida en el posibilismo de la nueva situación y las expectativas que abría el desarrollo de la democracia. Cualquier planteamiento que desconociera las acciones de la democracia o pusiera en duda su legitimidad, parecía situado en un contexto del pasado ya enterrado y tristemente borrado. Las feministas autonomistas que habían continuado la lucha social, trataron de resistir pero muchas de ellas se adaptaron a una liberación creativa e individual en los marcos del capitalismo, apostando al cambio de conciencia y dejaron de luchar directamente contra el Estado y sus instituciones, por fuerza de la derrota y la adaptación. Muchos otros feminismos volvieron a revalorizar lo femenino y abandonar las teorías que cuestionaban el papel de la mujer en la sociedad, replantearse el feminismo y comenzar una fragmentación por la diferencia que se reivindicó para la lucha de cada cual y que se hizo excluyente. Hoy desde las teorías posmodernas se plantea que el género está en crisis.

Y aunque muchas discusiones continúan abiertas dentro del movimiento feminista y también viejos debates, la historia nos enseña a no olvidar las experiencias del pasado, no para mantenerlas como bellas imágenes de un pasado mejor, sin más, sino para mirar el presente y explicar sus huellas. Hoy nos encontramos con un movimiento de mujeres casi inexistente, pero las mujeres en ciertos países se han ido integrando a la lucha junto a otros movimientos sociales, en los procesos de transformación profunda ocurridos estos últimos años, como en Bolivia, Venezuela, Argentina, en que tras la caída de gobiernos neoliberales barridos por la acción de las masas, han asumido gobiernos progresistas que con un discurso antiimperialista y de humanización del capitalismo, han tomado las expectativas de la clase trabajadora y el pueblo pobre, entre ellos las mujeres, para poder sostener la estabilidad. Muchas promesas dio el gobierno de Chávez a las mujeres, pero aunque no se ha conquistado el derecho al aborto, algunas feministas autonomistas han proclamado el chavismo como su bandera de lucha y la estrategia gradual la vía de obtener cambios. La integración de campesinas y mujeres indígenas en Bolivia, no trajo cambios sustanciales en los niveles de vida de las mujeres trabajadoras y pobres, ni nada sustancial como avance sus derechos. Tabaré Vásquez, ha vetado la ley del derecho al aborto, dos veces votada y ganada en el parlamento, negando este derecho a miles de mujeres de Uruguay y demostrando con claridad los grandes límites de los gobiernos progresistas, también serviles al capitalismo y la democracia de los ricos que gobierna para sus intereses. En Chile, Bachelet que concentró las expectativas de muchas mujeres, oprimidos y excluidos, ha demostrado gobernar para los empresarios cuando otorga sumas importantes a los empresarios para salvar sus ganancias. Mientras la “píldora del día después” fue usurpada por la derecha y la iglesia, a las que la concertación se subordina, siguen muriendo mujeres por violencia machista y femicidio, siguen quedando mujeres enfermas por aborto clandestino, se sigue discriminando y reprimiendo a todo el que lucha. Bachelet demostró no defender nuestros intereses.

Los puestos de poder en cargos de la democracia para ricos o el imperialismo, conquistados por mujeres en todo el mundo, no sólo revelan que son mujeres que se contraponen a nuestros intereses por estar a favor de los intereses de los capitalistas. Sino que además, que estas mismas mujeres forman parte junto a otras, de una clase que defiende su poder a través de la mantención de las peores condiciones de vida para miles de trabajadores y trabajadoras en el mundo y mantiene sumidos en la pobreza, a 1300 millones de pobres de los que el 70% somos mujeres. Nada tienen en común Hillary Clinton, Condolezza Rice, Bachelet con las mujeres trabajadoras que ganan menos del sueldo mínimo, nada tienen en común las mujeres que son soldados de las tropas de EEUU, que asesinan y torturan a otras mujeres palestinas y árabes en Irak y Gaza. Las mujeres no somos todas iguales, y aunque todas vivamos descalificaciones diarias por ser mujeres, no hay intereses compartidos con las que se benefician de nuestra opresión y explotación, las que viven y mantienen su lugar con la usurpación de nuestro trabajo y la mantención de nuestra miseria.

Por eso decimos que mientras exista este sistema de opresión y explotación de miles de seres humanos para beneficio de un puñado de capitalistas, es necesario plantearse la lucha por la emancipación de nuestras cadenas, apostando por una estrategia que plantee la superación y el fin de este sistema irracional que es el capitalismo. Las mujeres trabajadoras, parte de la clase trabajadora que mueve esta sociedad, las mujeres pobres y estudiantes, que nos vemos perjudicadas y oprimidas por este sistema de forma brutal, no podemos sólo apostar a cambiar una u otra ley de los gobiernos de la democracia para ricos, tenemos que plantearnos nuestra emancipación total. Como en la historia del movimiento de mujeres y feminista, han existido muchas corrientes y estrategias de emancipación, pero muchas de ellas probadas también en acontecimientos importantes, es que no podemos ser ilusos en creer que ya no son efectivas porque pasaron de moda o porque alguien dijo que el capitalismo se había vuelto un sistema eterno e invencible. Todos los días el capitalismo demuestra sus miserias y el mismo reproduce las condiciones de su muerte, para las tareas que nos convocan, es necesario observar la realidad para saber que el patriarcado se ha adaptado al capitalismo de forma excepcional, porque el trabajo doméstico realizado por las mujeres milenariamente, hoy sigue siendo realizado por las mujeres, pero sobretodo por las trabajadoras y mujeres pobres con lo que el Estado y los patrones se ahorran entre un 35 y 55% del producto interno bruto de los países, mientras las que pueden pagarlo como servicio se liberan de él.

Por eso nuestra estrategia de emancipación debe apuntar a terminar con el capitalismo y cuestionarlo desde hoy desde las más mínimas situaciones defendiendo nuestros derechos, planteándonos como horizonte la lucha por la emancipación social a través de la revolución socialista para sentar las bases de nuestra liberación. Porque, ¿será acaso posible nuestra emancipación si no terminamos con este sistema capitalista que reproduce nuestra opresión y explota a miles de mujeres y hombres? Es posible que en los marcos de la democracia para ricos sea suficiente con la denuncia o la profundización de una democracia marcadamente a favor de la clase dominante? Es que acaso la opresión de las mujeres trabajadoras y pobres no tiene un rostro marcadamente capitalista y la alianza del patriarcado y el capitalismo se ha hecho indisoluble?

Todas estas preguntas las abrimos, porque es necesario un debate del movimiento de mujeres, feminista y de la izquierda, para pensar que estrategias son necesarias hoy cuando el capitalismo vuelve a presentar crisis y guerras, y procesos de lucha de clases que dejan claro que no será de forma pacífica nuestra emancipación. Dejamos hoy estas preguntas abiertas para la discusión con las feministas autónomas y anarquistas que también luchan por los derechos de las mujeres.

Nosotras creemos que toda lucha por una reforma parcial nos deja con miles de otras situaciones sin cuestionar y con una idea ilusoria de que gradualmente se puede transformar el capitalismo, cuando es necesaria la transformación radical de las relaciones sociales que nos someten a las mujeres y eso es tocando las bases que las sustentan. Hoy viejas estrategias se tiñen de nuevos conceptos e ideas que no hacen más que encerrar una profunda adaptación y confianza en la paz social y en los acuerdos entre las clases radicalmente opuestas. No es posible salirse de las relaciones sociales o cambiar nuestra situación sólo cambiando nuestras conciencias, porque un cambio de conciencia no cambia las relaciones sociales de conjunto que nos afectan, es necesario que de denunciar nos planteemos nuestra emancipación hasta el final. Por eso hemos dado paso a la conformación de una agrupación de mujeres que luche por los derechos de las mujeres trabajadoras, conformada por trabajadoras y estudiantes que vivimos las miserias a las que estamos condenadas. Desde Pan y Rosas – Teresa Flores, creemos que esta lucha debe plantearse desde el derecho al aborto y anticonceptivos libres, legales y gratuitos, y al mismo tiempo la eliminación del trabajo doméstico como tarea de mujeres, para avanzar a la socialización total de estas tareas que recaen sobre nosotras. Estas ideas que son parte de nuestro programa de esta agrupación que levantamos con una perspectiva anticapitalista, clasista y revolucionaria.

*Ponencia presentada en Escuela del Fel, Enero de 2009, en debate con Victoria Aldunate de memoria Feminista

¡Anticonceptivos para no abortar, aborto legal para no morir!

Posted by Pan y Rosas On Marzo - 20 - 2009
¡Condenadas a la MUERTE por embarazos no deseados o de riesgo; o a una vida miserable manteniendo a nuestros hijos con sueldos de hambre, sólo por el hecho de ser mujeres! ¡Esto nos reserva la patronal en esta democracia para ricos, con su descarnado rostro machista y patriarcal!

Chile es uno de los cuatro países EN EL MUNDO que prohíbe el aborto inclusive en extremas situaciones como las de tener en nuestro vientre un feto sin cráneo, la de un embarazo producto de una violación o la de que esté en peligro nuestra propia vida. Y quienes sufrimos el peso de esta realidad somos, una vez más, las mujeres trabajadoras y pobres que no podemos sobrepasar la ley y optar por abortos clandestinos pagados de manera segura y bajo la tutela de un profesional, a lo que sí acceden las mujeres de la patronal y las ricas. Hoy, en pleno ciclo electoral, los políticos que desde el parlamento protegen las ganancias de los patrones y administran nuestras cotidianas miserias, nos sacan a la palestra como tema de debate nacional a través de un proyecto de legislación sobre el “aborto terapéutico”: no es la primera vez que suena esta tonada, es ya la sexta oportunidad sólo desde el 2003 en la que los políticos patronales han “discutido si se puede discutir” el proyecto, mientras ellos “discuten si es posible discutirlo” las mujeres seguimos muriendo por no poder decidir y defender nuestra propia vida.

El debate parece ponerse acalorado, pues el abanderado de la Concertación, Eduardo Frei habla de su disposición a discutir con todos los sectores la legalización del aborto terapéutico, apoyado por el PS, el PPD, y el PRSD, que presentarían un proyecto, mientras la derecha se muestra intransigente con un Piñera declarándose muy “pro-vida” cerrando la discusión y disparando dardos en contra de Frei , quién, ciertamente, en los noventas se declaró absolutamente anti-aborto y ahora “mágicamente” parece haber recapacitado sobre el tema y en su afanosa carrera por el sillón presidencial ahora le brinda una generosa mano a las mujeres para recuperar esas confianzas que en las encuestas lo mantienen al borde con Piñera por las elecciones. Al mismo tiempo que su propio partido, la DC, se declara contrario al aborto abiertamente.

Por otra parte al interior de la Iglesia, algunos curas le cierran completamente las puertas a la simple idea de debatir, y otros, intentando mostrarse más abiertos, no se niegan a hacerlo, aunque de abrirse el debate nada asegura que no terminarán condenando todo tipo de aborto, como ya lo anuncia e históricamente lo ha hecho la reaccionaria Iglesia.

Hagamos, compañeras, lectoras y simpatizantes un seguimiento a estos que aparentan ser contrincantes: la derecha, a la que bien conocemos, se declara “pro-vida” e impulsa, bajo diversas chapas, campañas en contra del aborto por medio de su juventud militante, ¡esa misma derecha que en la dictadura aplaudió la muerte de miles de mujeres, hombres y niños, que permitió las torturas y las desapariciones, hoy habla de estar por la vida! Pero eso no es todo, dentro de las filas de estos buitres reaparece un rostro femenino que también hemos conocido lo suficiente como para no recordarlo, es el de Karla Rubilar (RN) quien dice que votaría a favor del proyecto (La Segunda) mostrándonos su careta más democrática a pesar de las intransigentes declaraciones de Piñera; claramente no fue esa la careta que nos mostró cuando hizo polémica con el caso de los “falsos detenidos desparecidos” ensuciando la justa lucha de familiares y organizaciones de derechos humanos, mostrándonos su verdadero semblante, heredero y defensor de la Dictadura de Pinochet, su cara asesina hoy hipócritamente travestida para hablarnos sobre aborto terpéutico. A esa Derecha la conocemos bien como un claro enemigo de los trabajadores y de las mujeres trabajadoras y pobres.

Sin embargo, el otro contrincante: la Concertación, es más bien difuso, ha impulsado numerosas veces el mismo proyecto sobre aborto terapéutico y hoy se enfrasca en esta disputa con la derecha, de palabra están con las mujeres eso sí, pero no se solucionarán con palabras o con proyectos que descansarán en el parlamento nuestras demandas más urgentes, es cierto que envían proyectos al parlamento que luego son desechados por la oposición. Además, ha sido en el periodo de la Concertación, cuando no se ha asegurado este derecho y se ha mantenido una más de las herencias de la dictadura: hasta 1989 existía legalmente en aborto terapeútico en Chile. La pregunta es entonces ¿tienen alguna responsabilidad sobre el hecho de que en el parlamento fragüen sus proyectos de ley? Absolutamente sí la tienen, porque gobiernan de la mano con la derecha a la hora de atacar a la clase trabajadora, a las mujeres y al resto de los oprimidos. Han mantenido el binominal, han votado (en nombre de una falsa voluntad democrática) para que la UDI asuma la presidencia tanto de la Cámara de Senadores, con Jovino Novoa, como la Camara de Diputados, con Rodrigo Álvarez quien recién asumido recordó a Jaime Guzmán y hoy sigue fielmente sus pasos aclarando de antemano que considerará el proyecto de ley como inconstitucional: Jaime Guzmán declaraba que una mujer estaba obligada a llevar adelante un embarazo “aunque el feto venga con malformaciones, sea producto de una violación o inclusive si de concretarlo, derive en su muerte”, y así, la derecha también canjea votos con la Concertación por uno que otro cargo, todo con el objetivo de mantener intactas las ganancias de los patrones a costa de ataques y miserias para la clase trabajadora y para nosotras, las mujeres. Por otra parte, la Concertación hoy habla de aborto terapéutico, pero guarda silencio frente al fallo del Tribunal Constitucional que en abril del año pasado nos quitó la Píldora del Día Después en los consultorios a los que acudimos las pobres y trabajadoras: la Concertación manifestó que respetaría el fallo y desde entonces nadie ha hablado ni una palabra en torno al tema… ¿No será uno de los guiños más que nos hacen tratando de mostrarse siempre como nuestros amigos, pero en los hechos atacándonos y empeorando nuestras condiciones de vida?

Después de un debate como el de la píldora, la moral reaccionaria de la Iglesia, su política de negar los derechos sexuales y reproductivos de las mujeres y de la juventud (trabajadora y oprimida, pues las ricas pueden “pagar” por esos derechos), sigue pesando. ¿Por qué debiese ser distinto hoy con este debate entre los partidos patronales? ¡Mientras el 80% de las mujeres, según estudios de la ONG Humanas, tiene acuerdo con el aborto terapéutico (y con la píldora del día después)!

Frente a esto, desde Pan y Rosas Teresa Flores, sostenemos firmemente que ni la Concertación, ni mucho menos la Derecha velarán por nuestros derechos, sino que todo lo contrario, como ha quedado demostrado con el fallo del TC. No estamos contra la recuperación del derecho al aborto terapeútico, pero opinamos que no podemos confiar en que los políticos patronales la aseguren y creemos que no es suficiente para responder ante el problema del aborto y la libertad sexual sobre nuestros cuerpos pues no asegura en todos los casos que las mujeres puedan decidir sobre sus propios cuerpos, por ejemplo, frente a embarazos no deseados. Cuando el aborto es una realidad que deja a miles de mujeres bajo situaciones complicadas de salud, con peligro de cárcel y hasta muertes por enfrentarse a terribles condiciones de vida, que sucede como mínimo a 200.000 veces por año, y con una educación sexual signada por una moral hipócrita, anticonceptivos que no sirven para evitarlo por el nulo acceso y la miseria social a la que estamos condenadas, decimos:

Sólo las mujeres trabajadoras junto a nuestros compañeros trabajadores podemos dar una respuesta con lucha y movilización, convocando a las mujeres, hombres del pueblo pobre y estudiantes. Es necesario actuar lejos de toda variante de la patronal que hoy nos hace guiños con un proyecto de ley para, tal vez, más adelante quitarnos hasta la T de Cobre, los mismos partidos patronales que hoy descargan la crisis con despidos y flexibilización laboral. Por eso hacemos un llamado a la CUT, a la vicepresidencia de la mujer de la Anef, que como organizaciones de la clase trabajadora deben dar una respuesta junto a las organizaciones de mujeres y de estudiantes, para luchar por el derecho a anticonceptivos gratuitos y de calidad en el servicio público, derecho al aborto legal, gratuito y libre a toda mujer que lo requiera y educación sexual sin la moral de la Iglesia.


¡ANTICONCEPTIVOS GRATIS PARA NO ABORTAR, ABORTO LIBRE Y GRATUITO PARA NO MORIR!

¡POR DERECHO A EDUCACIÓN SEXUAL SIN LA MORAL DE LA IGLESIA!

Suplemento Pan y Rosas N°1

Posted by Pan y Rosas On Marzo - 8 - 2009

8 de marzo: ¡Luchemos por los derechos de las mujeres trabajadoras!

En nuestro país las cosas van de mal en peor para las mujeres trabajadoras y de los sectores populares. Ya han transcurrido varios años del gobierno de Bachelet, sobre el cual orbitaba muchas mujeres depositar su confianza y expectativas, pero sólo hemos recibido de su mano los golpes que la patronal ha dejado caer sobre el conjunto de la clase trabajadora y el pueblo pobre, los que hoy estamos pagando los costos de una crisis que ellos mismos generaron; con más de 150.000 despidos, flexibilización y rebajas en nuestros sueldos, dificultades para parar la olla, con alzas en los aranceles en nuestras universidades y en las de nuestros hijos, miserias que aumentarán a medida que la crisis avance este año sobre nuestras condiciones de vida.

No olvidemos tampoco la complicidad de la Concertación con la derecha, quienes en abril del año pasado atacaron nuevamente a las mujeres trabajadoras y pobres, quitándonos el derecho a la anticoncepción de emergencia, la Píldora del Día Después. Por otra parte, el Sernam que durante todo el año guarda silencio frente a todos los problemas concretos de las mujeres, hoy en los albores del ciclo electoral se acuerda del problema del femicidio y culpa a la Justicia, cuando lo único que a medias llevaron adelante fue una campaña que no resolvió en nada la situación de las cincuenta o sesenta mujeres que en promedio mueren en manos de sus brutales parejas. Las mujeres seguimos ganando menos que los hombres por el mismo trabajo, nos siguen despidiendo por estar embarazadas, discriminando si somos lesbianas y encarcelándonos si no teníamos otra opción que abortar de manera clandestina.

Así, ser mujer en el capitalismo implica por sí sola una condición de oprobio, ser mujer y trabajadora implica que sobre nuestros hombros pesan doble y triplemente las miserias exclusivas de una sociedad signada por la explotación, porque no sólo la patronal lucra con nuestra fuerza de trabajo asalariada, sino que se ahorran millonadas con el trabajo que gratuitamente ejercemos en nuestros hogares, todo gracias a los mitos milenarios sostenidos por la iglesia, ambos: patrones y curas se dan la mano diligentemente para mantener las cosas en su sitio y a nosotras crucificadas en el paredón de las miserias; así, en el mundo la pobreza adquiere rostro de mujer, la esclavitud se renueva con la trata de blancas, somos a nivel mundial trofeos de guerra de tropas imperialistas, cada 5 segundos una mujer en el mundo es golpeada y día a día 500 mujeres mueren por abortos clandestinos a nivel planetario. Sufrimos así la opresión por ser mujeres y la explotación de ser trabajadoras.

Frente a esto, la crisis viene a empeorar aun más nuestras condiciones de vida, nuestra condición de oprimidas le es útil a la patronal para proteger sus privilegios a costa de descargar su mayor peso sobre nuestras espaldas, porque si nos precarizan quedará invisibilizado en las retinas de las mayorías: a nadie le importará que trabajemos por sueldos mucho menores porque es “natural”, a nadie interesará que nos desvivamos para “parar una olla” (que cada día es más escuálida) porque es “natural”, a nadie importará que trabajemos 24 horas diarias entre trabajo asalariado y trabajo gratuito doméstico, porque es “natural”. Nosotras decimos que no es natural, que es conveniente para los ricos y dueños de este país y que, por lo tanto, es necesario dar una respuesta de conjunto de la clase trabajadora frente a los ataques, de manera de responder con un solo golpe a la patronal.

Este 8 de marzo se hace presente la CUT, principal órgano con el que cuenta la clase trabajadora para unificarse, sin embargo, vemos que hoy, a pesar del descontento general, tiene más peso la pasividad que el intento de unificación y de dar respuesta. Entonces nos preguntamos ¿no será, acaso, esta situación, el resultado de la continuación de las políticas que han estado llevando adelante las direcciones oficiales de la CUT, como dejar pasar más de 150.000 despidos y sólo llamar a una tibia jornada para defender el trabajo en marzo o abril? ¿Estaríamos, la clase trabajadora y las mujeres trabajadoras, igualmente de desmovilizadas y pasivas si pudiésemos superar a las direcciones que hoy (PC, PS) aliadas dirigen la CUT conteniendo nuestras fuerzas?

Por otra parte, el PC que codirige la CUT, más otras organizaciones políticas, convocan junto a las mujeres de la DC y del PS a marchar juntos este día: dos partidos patronales que son responsables junto a la derecha de los despidos y de la precariedad. ¿Podrán las trabajadoras y trabajadores, de la mano de estos políticos patronales, alcanzar sus reivindicaciones, como detener la cesantía? ¡No! Al contrario, no hay que depositar ninguna confianza en los políticos de los partidos patronales, que representan los intereses de los empresarios, y no los de las trabajadoras y trabajadores.

Tampoco estas direcciones de la CUT han preparado con suficiente tiempo la marcha, lo que revela una continuidad de su pasividad ante los despidos: ya han dejado correr más de 150.000. En política nada es casual, así como no es casual que el PC cada vez se acerque más a la Concertación con un pacto por omisión cuyo correlato práctico tal vez sea el querer “mantener las aguas quietas” en tiempos de crisis en los que se avecina un torbellino. Nosotras dejamos abierta la interrogante para el resto de trabajadoras, trabajadores, y mujeres que hoy se hacen presente de manera honesta y comprometida, pero nos aventuramos a tomar una posición y denunciar a estas direcciones que hoy nos contienen y que no han sabido dar ninguna respuesta real frente a los despidos y a nuestros problemas específicos como trabajadoras.

Por su lado el SINTRAC y diversos grupos como el MPMR convocan a una marcha paralela, sin proponerse actuar como alternativa a las direcciones conciliadoras de la CUT, del diálogo social, porque también han dejado pasar los despidos como en Costanera Center, no dicen nada alternativo sobre como enfrentar este ataque a las mujeres trabajadoras como la flexibilización, contribuyendo a dividir un 8 de marzo en dos variantes que no pueden dar una respuesta a las miles de mujeres que hoy vivimos las crisis, donde además, su convocatoria no representa ninguna política alternativa a la crisis capitalista en curso.

Desde Pan y Rosas Teresa Flores creemos que este día no debe ser un mero “saludo a la bandera” de la izquierda o un día más de la necesaria denuncia de las infamias de una sociedad capitalista y patriarcal, creemos que debe ser un día de lucha, no esperaremos que el gobierno de turno nos de soluciones que serán migajas o medidas parche. Creemos que es primordial plantearse cuales serán las perspectivas de una lucha que involucra al 40% de la clase trabajadora, en este período de crisis capitalista en el que seremos doblemente golpeadas, en un año en el que ocuparemos 8 de cada diez de los trabajos más precarizados, o bien, seremos, derechamente, despedidas. Más aun, desde nuestras filas sostenemos que debemos ser las mujeres las que tomemos en nuestras manos nuestras demandas, desde lo concerniente a la brecha salarial hasta la violencia en contra nuestra, no depositando ninguna confianza en las y los patrones: ni en los grandes, que nos despiden masivamente; ni en los pequeños, que no nos pagan imposiciones y nos tienen trabajando sin contrato, sin salud ni previsión, como la Conapyme que se reúne con la CUT para obtener los beneficios del gobierno y luego se reúne con los patrones agrupados en la CPC para precarizarnos aún más.

Ante este divisionismo y diálogo social con los políticos empresariales, las mujeres de “Pan y Rosas – Teresa Flores”, opinamos que las mujeres trabajadoras, junto a nuestros compañeros trabajadores, debemos marchar unitariamente el 8 de marzo, sin dividir fuerzas, lo que nos permite llegar en mejor terreno a las jornadas de movilizaciones y el paro de abril y comenzar a luchar por los derechos de nosotras como mujeres trabajadoras, con una política independiente de toda variante patronal.

¡Es urgente y necesario que no nos desentendamos de la CUT, que reúne a cientos de trabajadoras, y que, por el contrario, demos cuenta del actuar de sus direcciones! ¡Es urgente y necesario que hoy llamemos a una marcha unitaria por nuestros derechos, desenmascarando el rostro machista del capitalismo! ¡Es urgente que nos planteemos una política para defender los derechos de las trabajadoras y trabajadores sin depositar nuestra confianza en los políticos de la Concertación y menos la derecha, que sólo representan los intereses de los empresarios!

Desde Pan y Rosas Teresa Flores, hacemos el llamado a una marcha unitaria con independencia de la patronal y hacemos un llamado a las mujeres que alcen sus voces junto a nosotras, tomando en nuestras manos nuestras demandas, tal como lo hicieron las obreras de 1912, que exigieron su derecho al pan, pero no se olvidaron de su derecho a las rosas.

Llamamos a todas las trabajadoras y las mujeres que acuerden con nuestro programa a luchar en común por esta política. ¡Únete a Pan y Rosas, Teresa Flores!

¡El género nos une, la clase nos divide!

Porque nuestros problemas son específicos, pero se enmarcan en el capitalismo

¡QUÉ LA CRISIS LA PAGUEN LOS PATRONES!¡POR IGUAL TRABAJO IGUAL SALARIO, ENFRENTEMOS LA FLEXIBILIZACIÓN LABORAL!

¡NO MÁS DESPIDOS! ¡POR COMITÉS DE MUJERES EN SINDICATOS, LUGARES DE TRABAJO Y ESTUDIOS!

¡A LEVENTAR COMITÉS PARA ORGANIZAR A LAS TRABAJADORAS Y POBRES!

Somos “Pan y Rosas - Teresa Flores”, agrupación de mujeres militantes trotskistas de Clase contra Clase y mujeres Independientes.

ADEMÁS LUCHAMOS POR:

¡POR LOS DERECHOS DE LAS MUJERES TRAJADORAS, TRABAJO ESTABLE NO MÁS SUBCONTRATACIÓN!

¡NO MÁS VIOLENCIA CONTRA LAS MUJERES, ENFRENTEMOS EL ABUSO LA DISCRIMINACIÓN Y EL MAL TRATO!

¡POR ANTICONCEPTIVOS LIBRES, GRATUITOS Y DE CALIDAD! ¡DERECHO AL ABORTO LEGAL, LIBRE Y GRATUITO!

¡POR LAS LIBERACIÓN DE LAS MUJERES DEL TRABAJO DOMÉSTICO Y LAS TAREAS RELEGADAS POR GÉNERO!

¡POR LOS DERECHOS LAS MINORÍAS SEXUALES (LESBIANAS Y BISEXUALES)! ¡SEPARACIÓN DE LA IGLESIA Y ESTADO. POR EDUCACIÓN SEXUAL SIN LA MORAL DE LA IGLESIA!

¡LUCHEMOS POR NUESTRA LIBERACIÓN, LUCHEMOS POR LA REVOLUCIÓN OBRERA Y SOCIALISTA, QUE PONDRÁ FIN A LOS GRILLETES DEL MACHISMO Y LA EXPLOTACIÓN!

Pongamos en pie una gran Agrupación de mujeres trabajadores, pobres y estudiantes para levantar estas banderas en todo lugar de trabajo, estudio y en todo el país.