Se visten de progresivos al querer crear más cubertura de salas cunas, pero esconden la importancia de la calidad de educación, la salud y la estabilidad laboral de las mujeres.
Jesús Rojas
Clara Aguilera
En el contexto de crisis económica que esta afectando principalmente a la clase trabajadora como a las mujeres y jóvenes, además de las prontas elecciones que definirán el próximo gobierno de Chile, no es raro que los partidos patronales desplieguen políticas sociales dando respuestas para disminuir las probabilidades de descontento social o dar una falsa esperanza. Por ello, no es extraño ver a través de los medios de comunicación debates respecto del aborto, el post-natal, la brecha salarial o la cobertura de salas cunas.
Las elecciones dinamizan las falsas ofertas a los sectores de trabajadores y pobres. Por un lado, la Concertación que desde la llegada de Bachelet al sillón presidencial ha impulsado la apertura de salas cunas, incluyendo con ello este plan hacia mujeres estudiantes y dueñas de casa, siendo progresiva en este sentido la política de la Concertación, por lo que hoy pueden decir que están muy cerca de los objetivos propuestos desde el 2006. La educación parvularia ha sido una de las políticas fundamentales del gobierno de Bachelet, por ello durante el año 2006 se inauguraron 800 salas cunas mientras que el 2007 se inauguraron otras 900, lo cual significa una cobertura equivalente a los últimos 37 años de gobierno, este conjunto de acciones de protección integral a la infancia se ha materializado en el programa “Chile Crece Contigo”, el cual tiene por objetivo apoyar el desarrollo en cada etapa de la primera infancia, desde la gestación hasta los cuatro años de vida. El programa forma parte del Sistema de Protección social comprometido por el gobierno hasta el 2010, el cual pretende la apertura de 3.500 nuevas salas cunas y jardines infantiles. Sin embargo, de aquellas abiertas hasta la fecha, 480 salas cunas operan sin permiso sanitario (emol-07-06-09), es decir no se rigen por las normas estipuladas por el ROL JUNJI. Esta rápida apertura de centros educacionales, ha tenido como consecuencia, en algunos casos, la inauguración de salas cunas y jardines infantiles que no cuentan con los permisos sanitarios correspondientes, lo cual implica un riesgo para la salud y educación de los niños y niñas que se atienden en estos centros, como también implicancias en la estabilidad laboral de la trabajadora, la cual se ve obligada a extender licencias médicas a causa de las precarias condiciones de salud de los recintos educacionales.
Frente al lento control y supervisión sanitaria de las salas cunas y jardines infantiles, el gobierno ha dado respuesta a través de medidas como la extensión a dos años más de plazo para la regulación sanitaria de los recintos educativos, es decir que la solución a la calidad sanitaria de las salas cunas y jardines infantiles se definirá en los próximos dos años, de esta manera la promesa hecha por el gobierno de Bachelet estará cumplida el 2010, como dijo en el discurso presidencial del 21 de mayo; “En cuatro años habremos quintuplicado el número de salas cunas públicas y gratuitas”, y que esta medida; “…Cubre al 40 por ciento de los niños y niñas de los hogares más vulnerables del país. En el Presupuesto 2010 aumentaremos la cobertura al 50 por ciento de aquellos hogares, en la perspectiva que al año 2011 llegue al 60 por ciento”. Lo cual deja de manifiesto las intenciones de la mandataria de concentrar los esfuerzos del gobierno sólo en la cobertura de salas cunas y jardines infantiles para la población trabajadora y pobre de chile, pero dejando claro que la calidad de la educación sigue siendo precaria para estos sectores, lo que se corresponde con la crisis educativa nacional en que existe educación para pobres y otra para ricos. Además la regulación de las salas cunas y jardines infantiles por el ROL JUNJI es sólo para establecimientos estatales o aquellos que quieran ofrecer sus servicios a empresas, por lo cual todos aquellos establecimientos educacionales para párvulos privados no cuentan con ningún tipo de supervisión o control sanitario por parte del gobierno lo que implica dejar este criterio en manos del sostenedor/a o bien la dirección del establecimiento, que en variadas ocasiones ni siquiera se trata de profesionales capacitados/as para esta labor educativa, tratándose una vez más de un negocio educativo.
El gobierno de la Concertación, si bien hace algunos avances parciales en relación a los derechos de las trabajadoras, su posición de alianza y defensa de los intereses de los empresarios no desaparece, ya que ninguna de sus políticas pretende dar respuesta hasta el final a los intereses de las mujeres trabajadoras, pobres y estudiantes, pues eso significaría tocar los intereses del empresariado. La única manera de dar respuesta a nuestras necesidades es planteando una educación gratuita de calidad y sobretodo garantizada por el Estado, una educación al servicio de las y los trabajadores y el pueblo pobre, por lo que es fundamental que la clase trabajadora tome estas de demandas como parte de su lucha.
El candidato electoral Eduardo Frei, contradictoriamente manifiesta querer duplicar las salas cunas, pero también plantea abordar el tema de la flexibilización laboral para la mujer “que la mujer tenga jornadas especiales, una reducida para que puedan compatibilizarla con sus esfuerzos como dueña de casa”, ¿qué esta queriendo decir el abanderado?, que las mujeres debemos seguir relegadas a las tareas domésticas y para ello nos precarizan aún mas nuestras condiciones de trabajo, reduciéndonos horarios y por supuesto salarios y derechos laborales. Frei ha presentado un programa educacional con mayor control estatal, contradictorio a las practicas de su pasada presidencia donde primó la privatización, en el punto 5 de su decálogo sobre la educación Frei plantea “crear 100.000 cupos adicionales en jardines y salas cunas, abriéndolos a las madres trabajadoras de clase media y adaptando sus horarios y sus ubicaciones a sus necesidades para avanzar hacia la cobertura universal de este nivel” (El Mercurio 21.06.2009).
De esta manera la Concertación no soluciona el problema real, ya que no pretende hacer reformas profundas respecto a la condición de las trabajadoras y la maternidad. La apertura de salas cunas no significa necesariamente, que toda trabajadora tenga derecho a una sala cuna, esto es solamente si esta en base a un contrato estable de trabajo (25% de las mujeres) y si en su empresa existen más de 20 mujeres en su misma condición laboral, es decir con un contrato estable y en edad fértil, por lo que las mujeres que trabajan subcontratadas, en lugares donde con sus compañeras sean 19 o menos, no tienen ningún derecho a acceder a los “beneficios” de la ley de protección a la maternidad (Ni derecho a la hora para alimentación de sus hijos/as menores de 2 años) formulada por el gobierno patronal, lo que implica no acceder a derecho de pre y post natal, que en la realidad vemos no se respeta porque antes de llegado ese momento la trabajadora ya ha sido despedida o en el mejor de los casos discriminada por el solo hecho de estar embarazada.
La derecha por su lado, no nos deja de mostrar su cara más reaccionaria, por ejemplo, la UDI en el Congreso de Punta Tralca donde discute un “carácter popular del partido”, su inspiración cristiana y su posición por una economía social de mercado, da cuenta del interés de la derecha por la pobreza, planteando que si bien Bachellet ha creado muchas salas cunas, ellos les darían a las madres “la posibilidad de elegir la sala cuna que quieran. Así como los colegios particulares subvencionados, por qué no pueden haber salas cunas particulares subvencionadas”(emol 16.05.2009) manifestó el ex candidato presidencial Joaquín Lavin. Nuevamente la UDI nos deja en evidencia su preocupación de hacer de los derechos un negocio rentable, la pobreza ha sido para la derecha un gran negocio tapado con declaraciones de preocupación, pero que siempre dejan sus claras intenciones de privatizar y recibir subvenciones desde el Estado para mantener todo tal cual con migajas, como bien lo manifestaron en el decálogo expuesto por Lavin en el Congreso ya mencionado.
Los candidatos presidenciales impulsan el debate por ampliar la cobertura de salas cunas y jardines infantiles, teniendo como uno de sus objetivos, la posibilidad de que las mujeres trabajadoras tengan mayor estabilidad laboral, las mujeres dueñas de casa puedan optar por un trabajo y que las estudiantes aspiren a dar término a sus estudios secundarios o universitarios. Pero al mismo tiempo el gobierno implementa políticas de flexibilización laboral, donde las más afectadas son las mujeres trabajadoras y jóvenes, ya que se impulsa una extensión del derecho de post-natal con una rebaja de sueldo a la mitad, o dejando a mujeres sin derechos maternales porque la empresa donde trabaja no tiene la cantidad de mujeres suficientes para entregar dicho derecho o dando el posnatal como una medida para evitar el pago del empresario o que gaste en salas cuna y licencias médicas.
Desde Pan y Rosas -Teresa Flores- planteamos la necesidad de organizarnos y luchar en conjunto con los trabajadores y trabajadoras de la educación, especialmente las educadoras de párvulos, para dar solución a la precaria calidad. Por eso planteamos la necesidad de luchar en conjunto con los y las trabajadoras de la educación por una educación estatal en todos sus niveles, dando educación gratuita para los hijos e hijas de la clase trabajadora y el pueblo pobre, salas cuna y jardines infantiles pagadas por la patronal en las empresas y estatal en establecimientos de educación estatal, enfrentando este proyecto de cobertura de educación parvularia que no satisface las necesidades reales de las mujeres trabajadoras, estudiantes y pobres, perpetuando la precarización de la maternidad.