El terremoto y la grave crisis social
¡Solidaridad con todas/os los afectados!
Por una gran campaña nacional e internacional de todas las organizaciones de mujeres, feministas, lesbianas en solidaridad
Millones de mujeres, niños y hombres se han visto afectados por las graves consecuencias que ha dejado el terremoto. Más de 700 muertos, centenares de heridos, decenas de desaparecidos, ciudades asoladas. Las pérdidas humanas y materiales son enormes. A esto se suma la falta de servicios básicos como luz, agua y gas. La falta de alimentos y el enorme retraso en la entrega de la ayuda. Miles de familias han quedado en la más absoluta miseria, sólo con lo puesto. Casi dos millones de viviendas inutilizadas, como también infraestructura básica como hospitales y escuelas. Son sobre todo los sectores populares, trabajadores, ancianos, niños, mujeres, quiénes están sufriendo esta situación.
Las consecuencias que ha dejado el terremoto desnudan además las enormes desigualdades en nuestro país. Las empresas constructoras e inmobiliarias lucraron a costa de construcciones de mala calidad, edificios de menos de dos años de antigüedad derrumbados y con graves daños estructurales. Esto, en el país más sísmico del mundo. Son las miserias del capitalismo.
El terremoto muestra también las consecuencias que tiene el sistema neoliberal impuesto desde la dictadura y que se mantiene hasta la actualidad. Un Estado enormemente disminuido que tiene que pedirle ayuda a la empresa privada para que conecte los servicios básicos. Donde casi no existe la salud y la educación pública. Menos los servicios de protección social básicos para poder responder a esta situación.
El presidente electo, Sebastián Piñera ha dicho que su prioridad va a ser “reestablecer el orden público”. ¡Mientras miles de personas esperan la llegada de ayuda! El gobierno y la derecha se preocupan del control del orden y la población y no de solucionar las graves consecuencias de la catástrofe. La situación es desesperante para miles de mujeres que sale en busca de alimento y leche para sus hijos y sus familias, quienes se han manifestado frente a la criminalización de los medios de comunicación, planteando la necesidad que vive la población frente al desabastecimiento: “¡Queremos comida!”.
La desesperación ante el desabastecimiento, que en muchos lugres lleva ya tres días, el hambre, la falta de agua y medicinas, el enorme temor ante las réplicas, la impotencia ante la pérdida total, ha obligado a mujeres, niños, familias completas, a conseguir alimentos y ayuda por su cuenta. En algunos lugares se han organizado las propias juntas de vecinos para paliar esta situación, en otros, los saqueos se han extendido. La respuesta del gobierno y de Piñera ha sido el envío de miles de efectivos militares, decretando el Estado de emergencia de catástrofe y el toque de queda en varias ciudades. Las imágenes recuerdan las peores épocas de la dictadura. Son las mismas fuerzas armadas que persiguieron y torturaron a trabajadores, mujeres, estudiantes, militantes de izquierda. Los mismos que hoy custodian las principales cadenas de supermercados del país.
Gran parte de las afectadas son mujeres y niñas, en un país donde las cifras hablan de que casi la mitad de los hogares están bajo jefatura femenina.
Las organizaciones de mujeres y feministas, las mujeres en general, trabajadoras, dueñas de casa, cesantes, estudiantes, lesbianas, activistas, ancianas, nos solidarizamos activamente con todas y todos los afectados por el terremoto. Llamamos a realizar una gran campaña de solidaridad, de manera unitaria, con todas las organizaciones feministas, de mujeres, sociales, políticas, sindicales, de derechos humanos, estudiantiles, para ayudar y solidarizar con las y los afectados.
Luchamos por el retiro de los efectivos militares de las zonas afectadas. Denunciamos a las FFAA, las mismas que ayer en dictadura fueron responsables de las violaciones a los derechos humanos. No al toque de queda y al estado de excepción
Proponemos que sean las propias mujeres y afectados los que coordinen, junto a los trabajadores, estudiantes y pobladores a través del Departamento de la Mujer de la CUT, la Secretaría de la Mujer de la FECH, formando comités de mujeres y afectados para lograr coordinar la efectiva ayuda y distribución de alimentos, medicamentos y abrigo para los afectados de esta catástrofe. Solo con nuestra solidaridad de clase será posible comenzar a poner en pie la reconstrucción y no confiando en quienes durante décadas reprimieron al pueblo trabajador.
Que se entreguen inmediatamente los alimentos, medicamentos y ayuda necesaria para paliar la situación. ¡Inmediata restitución de los servicios básicos a los sectores populares!
Contra las empresas que construyeron obras de pésima calidad para los pobres y contra los empresarios del comercio que piden resguardar sus intereses mientras el pueblo se muere de hambre





