Virginia Peña
Desde Temuco
La Onemi es el organismo encargado de las situaciones de emergencia, y ha quedado demostrado con la reciente catástrofe la nula inversión tanto en infraestructura, personal y un plan serio de respuesta a las emergencias. Más allá de la polémica del no aviso de tsunami, esta trágica desinformación desnuda algo mucho más profundo que la inoperancia del personal o errores solamente humanos e individuales. Lo que desnuda es un problema de fondo: la falta absoluta de inversión del Estado en este tipo de organismos vitales para enfrentar los múltiples eventos de la naturaleza que vive nuestro país.
En Radio Bío-Bío anoche se informaba que la oficina de la Onemi de Concepción tiene un solo funcionario¡¡¡¡¡ que ni siquiera es de planta sino a honorarios¡¡¡¡ y que incluso no puede utilizar el vehículo oficial por no se funcionario, por lo que debe recurrir a otro funcionario de otra institución pública para sus traslados (precariedad). En Temuco otro periodista contaba que la ONEMI de Temuco tenía dos estanques de agua que no sólo no tenían agua sino que habría tela de arañas en los tanques, que no disponía de combustible y que tenía prácticamente vacías las bodegas.
El problema de fondo es que mientras el Estado ha subsidiado a las grandes empresas –constructoras, salmoneras, comunicaciones, etc.- ha dejado abandonada la inversión en infraestructura, personal, preparación técnica y humana para enfrentar estas situaciones. La precariedad es tan extrema –expresión del modelo neoliberal basado en al explotación de los trabajadores y trabajadoras- que sus funcionarios están a honorarios¡¡¡¡¡un fiel ejemplo de la precariedad con que este Estado para ricos ha dejado a organismos encargados de la protección de los trabajadores/ras y el pueblo pobre. El capitalismo brutal del “modelo neoliberal” chileno deja al desnudo que no es capaz de garantizar siquiera las condiciones mínimas de protección de las personas.





